domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Cómo son nuestras reuniones?



¿Son eficaces? ¿Son efectivas? ¿Son eficientes? ¿O son como la imagen? Dormidos. Jugando al candy crush o utilizando el whatsapp como unos posesos mientras que alguien intenta informar sobre algo. Mostrar alguna mejora. O indicar por ejemplo como van los indicadores de los servicios que se están prestando. O como nos ven nuestro clientes a través de las encuestas de satisfacción.

¿Cuántas de ellas tienen una agenda en la que se dice quién va hablar, cuanto tiempo va a hablar y de qué va a hablar? ¿Cuántos se enteran cinco minutos antes de que tienen una reunión y se enteran de su contenido en la propia reunión?




Pero las hay para engrandecer más que el liderazgo la autoridad formal del responsable. Donde los aduladores sí o sí todo les parece bien, no escatiman en adorar a su responsable y no son capaces ni siquiera por su profesional - solo por mantener su sillón - en plantar cara a ideas, ser diferente o proponer cosas que sirvan de mejorar. ¿Cuántas han visto lo de la figura? ¿Dónde el responsable para incrementar su ego - y su incompetencia - maneja las cuerdas de las decisiones a su antojo y encima busca un consenso?

En dicho aspecto y presente, el tema está muerto. Y no es posible que salga nada de ellas. Y lo peor, es que los de la mesa se convierten poco a poco, paso a paso, como el que maneja la cuerda. Por imitación. Y si los ascienden, crearán sus propias cuerdas y manejaran igual o peor las mismas. 

¿Cómo son vuestras reuniones?




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