lunes, 6 de julio de 2015

¿Cuál es tu propio límite?


Recordemos solo un momento para tenerlo claro. Una creencia es una idea que asumimos como realidad y terminan normando nuestra vida. Y aquellas que son limitantes nos impiden a las personas conseguir lo que desean. Es como si nos pusieran un flag y lo interiorizamos tanto que llega un momento, que no hacemos absolutamente nada y damos por bueno que no podremos conseguir aquello que nos da la vida, nuestros objetivos. Nuestros sueños.



Veamos un caso curioso. Roger Bannister en 1954 logró correr la milla - 1.600 metros - en menos de cuatro minutos. Esto era algo como cuando el hombre conquistó la luna. Nadie podía romper dicha hazaña. Dicho record. Era tal la limitación que por mucho entrenamiento como no había convencimiento de causa y una creencia empoderante de tener constancia de nuestro poder que junto con trabajo, disciplina y sacrificio poder lograr ese algo insospechado.

También hemos comentado que ante fracasos, podemos aprender o crearnos un reto. Pues Roger Bannister trazó un desafío, creó una meta, creó en su cabeza que bajar de esos cuatro minutos era posible. Y una vez convencido de ello, solamente con  esfuerzo y dedicación se podría lograr. Cuando lo consiguió lo que hizo fue romper esa barrera. Esa creencia limitante. Y lo mejor de la historia no es que batiera dicho record. Si no, que por esas neuronas espejo, que disponemos, hizo que otros atletas afrontaran dicha hazaña por disponer de un camino, de una posibilidad, de una probabilidad de realizarlo.

Después de que Roger consiguiera ese 6 de Mayo del 1954 correr la milla en 3 minutos 59 segundos. Lo increíble de la historia es que seis semanas después otro atleta lo consiguió en 3 minutos y 58 segundos. Y más alucinante de todo, es que el siguiente año, 37 atletas consiguieron bajar de la barrera de cuatro minutos. Y el siguiente año, fueron 300. No os parece, grande. No os parece, extraordinario. No os apetece pensar en aquellas creencias que son limitantes para cada uno de vosotros. 

Hay dos formas de conseguirlo. Una la que hizo Roger. Otra por convencimiento de que se puede lograr una vez que lo consigan otros. Fascinante. ¿No creéis? Cuando nosotros no podemos pero otros sí, lo que ocurre según David Fischman es que se experimenta una experiencia indirecta. "A veces sólo basta ver a una persona tomar riesgos y perseguir sus sueños para motivarnos a perseguir los nuestros".

¿Cuál es tu propio límite? ¿Lo has pensado alguna vez?


El libro "El éxito es una decisión" está llena de historias y de estudios que corroboran todo esto. Y su aprendizaje y una apertura a conocer más se muestra infinita. Por lo menos a mi me pasa. La ignorancia me recorre el cuerpo pero hay algo más que acompaña a la misma. Es el poder o el empoderamiento de seguir aprendiendo cada día y llevar a la práctica lo aprendido. Es decir, aprender a ser competente.

Veamos otro caso curioso. Otra historia para más que convencerles del poder de las creencias. Puedan dedicar un tiempo a pensar y razonar sobre el tema. 

Albert Bandura fue el que denómino experiencia indirecta a través de una investigación que estoy seguro que les gustará. Lo que hizo Albert fue seleccionar a un grupo de personas que tenía fobia a las serpientes. Cuyo temor estaba fuera de lugar e inclusive no podía hacer una vida normal por tener presente el miedo a que un reptil se cruzara por sus vidas.

Puso en una sala alrededor de 30 personas con dicha fobia y en dicha sala estaba conectaba mediante un cristal a otra sala dónde había una persona que supuestamente tenía también fobia a los reptiles - pero era un actor. Este actuó de forma escandalosa para el experimento cuando en su sala apareció la serpiente. Y lo curioso es que las 30 personas sentían en sus carnes todo el pavor que estaba sintiendo el actor. 

Poco a poco el actor, fue cogiendo confianza y se fue acercando al reptil mientras que el persona nada más hacía que sudar. Llegó un momento que llegó a tocarlo y empezó a jugar con el mismo, danzando por su cuerpo. Esto provocó un cambio de actitud de las 30 personas; empezaron a través de esa experiencia indirecta a ir poco a poco quitándose el pavor y el miedo.

El experimento terminó cuando el actor salió de su sala con la serpiente y entro en las sala en el que estaban las personas que tenía fobia. Y lo más curioso de la investigación o del experimento es que la mitad de las personas que tenía pavor a los reptiles fueron a tocar el mismo y superaron esa limitación.

De nuevo, no es increíble. Es decir, viendo como otras personas superan el mismo miedo a algo, el cuerpo, nuestra mente se autoconvence de que es posible eliminarlo y se consigue. Para mí es todo un orgasmo de conocimiento y aprendizaje. No sé como lo verán ustedes. Por tanto, pasemos a escribir nuestras limitaciones, veamos cuáles son sus límites. Pongamos todo en duda. Y hagamos o superemos las mismas.

2 comentarios:

  1. Genial!!!. ¿Y no podríamos aprender a ser ejemplo de otros?, ¿tan difícil es?, ¿no nos damos cuenta que con poco podemos hacer mucho, que con un simple gesto por nuestra parte podemos arrastrar grandes pesos?.

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  2. Gonzalo, con pequeños pasos y con pequeñas victorias pueden hacerse cosas grandes. Ese puede ser una buena hoja de ruta.

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